domingo, 3 de marzo de 2013

Aquellos días...


Tuve que esperarlo algo más de una hora, en el interior de una cafetería que hay junto a la urbanización en la que se ha ido a vivir, hasta que saliera del trabajo y viniese a reunirse conmigo. Durante todo ese tiempo, me dediqué a trazar en mi cabeza como iba a ser ese fin de semana en el que viajé desde Granada hasta Alicante para visitar a mi amigo Benítez (el personaje de Herrera en mi novela El Enigma de Carmen Bastián), para compartir con él vivencias y anécdotas que últimamente solo nos contábamos por teléfono.

Ahora, cuando me encuentro ya de regreso en mi casa, en la tranquilidad de la noche, y revivo las conversaciones que hemos mantenido, los sitios donde hemos estado, empiezo a notar cómo, a pesar de que todavía están recientes en el tiempo y la memoria, poco a poco se van impregnando de una fina niebla que le otorga una evocación de lejanía.

Quizá,  en eso reside precisamente la belleza de esos momentos; en la simple transformación de algo que has compartido y que disfrutas recordando: las charlas en la terraza de un bar del paseo marítimo, con el rumor del mar frente a ti, y la brisa húmeda del invierno agitando las hojas de las palmeras; aquel restaurante en el que el camarero se mostró tan atento y agradable, con la música de Rocío Dúrcal  sonando de fondo, mientras le cuento, entre cerveza y cerveza, que todavía sigo enamorado de esa mujer que él también conoce; los temas que quedaron pendientes y que únicamente podían hablarse cara a cara, porque sabes que eso robustecerá todavía más la amistad; los libros y los lugares que has descubierto hace poco y quieres compartir para que, la próxima vez que nos veamos, sea él quien me hable de ellos; las risas ante algo tan insólito y absurdo que te parece mentira que haya podido suceder. Y así, mientras van pasando la horas, todas esas situaciones comienzan a convertirse en algo ya pasado; en algo que sucedió tiempo atrás y que, cuando vuelva nuevamente a recordarlos, me escucharé a mí mismo hablando de “aquellos días…”

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